Los mayos: ¿rehenes o botín?
Martes, 30 de Agosto de 2011 16:19
Por: Bulmaro Pacheco (termometroenlinea.com)
En la comunidad Las Parras de la región del mayo, Maribel Anguamea se levanta todos los días -cuando hay trabajo- a las cuatro de la mañana para preparar su propio lonche y dejar comida lista para sus cuatro hijos.
Debe levantarse temprano porque a las cinco, un camión destartalado, sucio y maloliente -de los llamados “genteros”- pasará por ella y 20 mujeres más para trasladarlas en dos horas a los campos agrícolas cercanos a Pueblo Yaqui y Benito Juárez. Desde las siete hasta las tres de la tarde las mujeres trabajan en labores agrícolas, básicamente de recolección de producto, sea chile, tomate, calabaza,papa,ejote y otras hortalizas.
A las seis de la tarde Maribel está de regreso en su casa para preparar la cena y tratar de descansar un rato, ayudar a sus hijos en las tareas y preparar todo para el día siguiente. Gana 90 pesos al día (11 pesos la hora) y no cuenta con ningún tipo de seguridad social. Su molestia y enfado afloran con facilidad al observar que en su pueblo no cuenta con empleo, y sufre en carne propia las penalidades del traslado diario con todo el deterioro físico, anímico y familiar que conlleva.
Le han platicado a Maribel que en los Estados Unidos la hora de trabajo agrícola se paga a 8 dólares. Hace cuentas y se entera que ella gana 10 veces menos (90 pesos) por las mismas horas de trabajo en que un trabajador allende la frontera devenga 960 pesos. En 45 minutos de trabajo un mexicano que trabaja la lechuga, por decirlo en Yuma, Arizona, pasando a diario desde San Luis Río Colorado, gana lo que Maribel en un día completo; ella no puede irse -aunque quiera- por sus hijos: esa responsabilidad la detiene, afirma. Por si alguien no se ha dado cuenta, esa es una cruel realidad, y el motor principal de la migración a los Estados Unidos.
Las mujeres como Maribel que trabajan en los campos agrícolas no cuentan con organizaciones que las defiendan en materia salarial y en sus condiciones de trabajo; no tienen sindicato ni se ve que lo vayan a tener en el corto plazo. Tan débil es su peso político que los que las contratan de inmediato se opondrían a cualquier tentativa de organización sindical despidiéndolas del empleo. En eso,las mujeres como Maribel y otros trabajadores constatan a diario las debilidades del Estado mexicano.
Don Cayetano Buitimea y más de 50 familias se han dedicado por años a la producción de ladrillo en Sirebampo. Con el tiempo el precio del ladrillo aumentó por su calidad y logró una buena conexión para venderlo a los promotores de programas gubernamentales relacionados con el piso de las casas. De un tiempo a la fecha fue desplazado por la decisión oficial de comprar block de cemento -seguramente a un bloquero de la capital Hermosillo-, y su ladrillo como el de los demás permaneció un tiempo amontonado en donde lo fabricaban, mientras buscaron solución al problema, y ahora lo envían a Huatabampo y Sinaloa. Los ladrilleros no están organizados y eso los hace más vulnerables en la comercialización y en el precio de su trabajo. Tampoco en este caso existe iniciativa alguna para organizarlos, aunque la tendencia pudiera ser el cooperativismo.
En El Colorado, Álamos, y en la región del bajo Río Mayo, hay algunos padres de familia que esperan sacar a sus hijos -indígenas- de la cárcel en cuanto junten el dinero necesario que se les exige para pagar las fianzas; las cifras varían de mil a tres mil quinientos pesos. Presos todos por delitos menores -básicamente robo o pleitos violentos, pero como no tuvieron recursos para pagar abogados y la Defensoría de Oficio no fue eficaz, han permanecido por largo tiempo todavía recluidos. Todos son jóvenes que no rebasan los 40 años de edad y llevan más del año en la cárcel. En estos casos asoma la cruel conclusión de siempre:¿Quienes padecen con mayor rigor las penalidades de las cárceles?,los pobres sin duda.
Juan Leyva Huicosa, pescador indígena de la Loma del Etchoropo, ha estado esperando que le toque un motor marino para su embarcación de los que se dan en el programa de apoyo gubernamental. Acusa que los pocos que se han otorgado se dan con criterios de pertenencia al partido político en el poder, y que por eso lo han excluido del reparto. Aún así se da tiempo de pescar para comer, sobrevivir y vender a bajo precio lo que le sobra, casi nada en tiempos de escasez.
En la comunidad de Los Angelitos en Huatabampo, cercana a la carretera internacional a un lado de Yavaritos, habitan 50 familias que no cuentan con agua ni luz en sus viviendas, hechas de pitahaya, cartón y algo de material de construcción. Con escaso mobiliario viejo,viven en pleno monte lidiando con el calor,sus carencias y una diversidad de animales venenosos. En las paredes y techos se pueden observar restos de víboras de cascabel secas que dicen utilizar como medicina y a veces alimento.
De años a la fecha le han pedido al gobierno se les proporcione material para edificar viviendas y que se les apoye para introducir los servicios de agua y energía eléctrica. No se moverán de ahí afirman, porque con promesas los movieron hace años de Huerejaqui (arroyo grande) hacia donde actualmente se encuentran, y nunca les cumplieron los servicios.
Los conocedores en materia agraria señalan que aproximadamente el 95% de la tierra de riego de los ejidos de los indígenas mayos se encuentra actualmente rentada. Hay ejidos completos que suman entre 15 y 18 mil hectáreas que las siembran y acaparan no más de 10 familias de rentistas, de apellidos muy conocidos que al concentrar la tierra también acaparan el agua, y desde luego el crédito y el Procampo. Algunos de ellos también en ese contexto quieren concentrar el poder político tratándose del partido en el gobierno. La ironía es que en pleno siglo XXI se regresó al esquema anterior a la Revolución mexicana. En 1911 la concentración de la tierra era ilegal y los campesinos eran peones. Ahora en el 2011 la concentración pasa por lo legal -incluso con contratos firmados- y los campesinos siguen siendo peones pero ahora con más necesidades.
Lo irónico también es que los gobiernos de la alternancia no han hecho nada para cambiar esta realidad,al contrario la fomentan.
Mucha de la tierra concentrada la controla una nueva generación mayoritariamente integrada por “juniors” de formación caciquil, que sin pudor alguno y por sus relaciones con el gobierno se quedan con todo: el agua, la tierra, el crédito y los apoyos oficiales. Abundan pruebas y ejemplos de inversiones productivas que no aterrizan en las comunidades, sino que las propias familias de los “juniors” se quedan con ellas. Por ejemplo los tractores y algunos proyectos productivos de alto financiamiento.
Al acaparar la tierra también se ostentan con las estructuras de control y distribución del agua. Por eso es muy común observar al lado de tierras con agricultura altamente tecnificada, comunidades de gente en la miseria que batallan para todo: por buenos caminos, por abasto suficiente de alimentos, por buenas escuelas, por buenos servicios médicos y por un empleo realmente remunerador. En su contra los mayos,sus jóvenes y mujeres tienen abundante alcoholismo, comida chatarra, ventas leoninas en abonos y timadores profesionales que los hacen firmar contratos de renta de tierra por años aprovechando su miseria extrema.
Lo que obtienen por el producto de la renta al año, por lo general en un solo ciclo agrícola, mal les alcanza para sobrevivir comiendo regular, pero no les alcanza para cubrir otras necesidades como la salud y la educación de sus hijos. Muchos están inscritos en el Seguro Popular, pero dicha prestación no les alcanza para el tratamiento de las enfermedades crónico-degenerativas como el cáncer, la diabetes y los problemas cardiovasculares, que abundan en la región del Mayo. Por decirlo con dureza, uno de cada cuatro hogares rurales en la región tiene un enfermo de diabetes,alta presión o cáncer, sin posibilidades de rehabilitarse en el futuro por falta de recursos económicos,una atención adecuada y los tratamientos necesarios.
Aunque los mayos cuenten con agua y luz, la pobreza extrema en las familias obstaculiza el disfrute del servicio. Más del 20% no pueden contratar y más del 40% no tiene acceso al agua entubada dentro de su casa y se surten en canales, drenes, llaves públicas, pipas o arroyos.
El gobierno introduce los servicios, pero ellos no pueden contratarlos.Si una bomba de agua se descompone o se quema,pueden pasar semanas sin agua en sus pueblos. En mucho ahí está la contradicción de la desigualdad. Hay riqueza sí, pero está altamente concentrada en muy pocas manos; el cuento de nunca acabar de la realidad mexicana y el principal problema de la desigualdad social en Sonora que no podrá ser abatida con la cultura de la despensa o con políticas sociales que tienden a la caridad y el clientelismo.
La población indígena Mayo se extiende principalmente en los municipios del sur de Sonora vecinos con Sinaloa hasta Guasave, en cantidad de 82 mil de los cuales 62 mil viven en el sur de Sonora, y 20 mil en Sinaloa.
A diferencia de los Yaquis, los Mayos no cuentan con un territorio delimitado jurídica y administrativamente por el gobierno federal. Además de su territorio legalmente establecido, los Yaquis tienen presencia en Phoenix, Tucson y Hermosillo, donde se les respetan espacios. Mientras los Yaquis cuentan con un gobierno civil, militar, religioso y político, los Mayos solo cuentan con autoridades para efecto de sus fiestas tradicionales.
Los Yaquis cuentan con una sede común para la reunión de sus autoridades. Los mayos no. Por lo general son las iglesias tradicionales su espacio de deliberación. En los mayos se da con frecuencia el que factores externos influyan para dividir a sus autoridades tradicionales. Los yaquis eligen a sus gobernadores entre el 24 de diciembre y el 5 de enero de cada año, sin injerencias externas.
Se debe replantear a fondo la lucha de los mayos y entrarle a los problemas reales:La pobreza extrema,la concentración de la riqueza,sus enfermedades,sus sistemas de agua y salud,la educación de sus jóvenes,el atraso de sus mujeres trabajadoras y su régimen de propiedad.
Dejar de lado la viciada costumbre de verlos como rehenes y botín de los pleitos por los recursos públicos que se invierten en despensas y paliativos menores que tal parece ser actualmente la misión fundamental de las organizaciones que dicen luchar a nombre de los mayos. ¿Porque no le entran a los problemas reales?¿Porque los gobiernos y las organizaciones no le entran a fondo a los problemas?.¿Porque canalizan su actividad solo a ver los problemas en la superficie y con visión cortoplacista?
Porque de parte del gobierno existe cooptación de liderazgos y una simple utilización de los problemas indígenas para fines políticos y electorales.
Porque una parte del gobierno impulsa las divisiones en las etnias con el propósito de alentar liderazgos afines a sus propósitos.
¿Qué les hemos dado en abundancia a los Mayos? Demagogia, manipulación de sus demandas, una infinidad de centros de vicio, multitud de casas de empeño (en algunas incluso se reciben visas) para que ahí dejen sus motores marinos o sus instrumentos de labranza,deficientes servicios de salud, marginación y drogas para sus jóvenes,exclusión y falta de oportunidades para sus mujeres.
A los gobiernos, a la sociedad y a las organizaciones que dicen ser representativas les han quedado grandes los problemas de los mayos. Por un lado los presumen desde el punto de vista cultural y los explotan para fines políticos, y por el otro se les condena a la marginación a la manipulación y al atraso.¿Hay remedio?,se requiere mucho trabajo y un cambio de rumbo en los gobiernos. Los tiempos que vienen serán ocasión propicia para reorientar y refundar la propuesta social para las etnias. Ojalá y la sepamos aprovechar.Los mayos no pueden seguir por tiempo indefinido como rehenes de su pobreza como y botín de la política. Ahí está el detalle.
bmorenop@rtn.uson.mx
En la comunidad Las Parras de la región del mayo, Maribel Anguamea se levanta todos los días -cuando hay trabajo- a las cuatro de la mañana para preparar su propio lonche y dejar comida lista para sus cuatro hijos. Debe levantarse temprano porque a las cinco, un camión destartalado, sucio y maloliente -de los llamados “genteros”- pasará por ella y 20 mujeres más para trasladarlas en dos horas a los campos agrícolas cercanos a Pueblo Yaqui y Benito Juárez. Desde las siete hasta las tres de la tarde las mujeres trabajan en labores agrícolas, básicamente de recolección de producto, sea chile, tomate, calabaza,papa,ejote y otras hortalizas.
A las seis de la tarde Maribel está de regreso en su casa para preparar la cena y tratar de descansar un rato, ayudar a sus hijos en las tareas y preparar todo para el día siguiente. Gana 90 pesos al día (11 pesos la hora) y no cuenta con ningún tipo de seguridad social. Su molestia y enfado afloran con facilidad al observar que en su pueblo no cuenta con empleo, y sufre en carne propia las penalidades del traslado diario con todo el deterioro físico, anímico y familiar que conlleva.
Le han platicado a Maribel que en los Estados Unidos la hora de trabajo agrícola se paga a 8 dólares. Hace cuentas y se entera que ella gana 10 veces menos (90 pesos) por las mismas horas de trabajo en que un trabajador allende la frontera devenga 960 pesos. En 45 minutos de trabajo un mexicano que trabaja la lechuga, por decirlo en Yuma, Arizona, pasando a diario desde San Luis Río Colorado, gana lo que Maribel en un día completo; ella no puede irse -aunque quiera- por sus hijos: esa responsabilidad la detiene, afirma. Por si alguien no se ha dado cuenta, esa es una cruel realidad, y el motor principal de la migración a los Estados Unidos.
Las mujeres como Maribel que trabajan en los campos agrícolas no cuentan con organizaciones que las defiendan en materia salarial y en sus condiciones de trabajo; no tienen sindicato ni se ve que lo vayan a tener en el corto plazo. Tan débil es su peso político que los que las contratan de inmediato se opondrían a cualquier tentativa de organización sindical despidiéndolas del empleo. En eso,las mujeres como Maribel y otros trabajadores constatan a diario las debilidades del Estado mexicano.
Don Cayetano Buitimea y más de 50 familias se han dedicado por años a la producción de ladrillo en Sirebampo. Con el tiempo el precio del ladrillo aumentó por su calidad y logró una buena conexión para venderlo a los promotores de programas gubernamentales relacionados con el piso de las casas. De un tiempo a la fecha fue desplazado por la decisión oficial de comprar block de cemento -seguramente a un bloquero de la capital Hermosillo-, y su ladrillo como el de los demás permaneció un tiempo amontonado en donde lo fabricaban, mientras buscaron solución al problema, y ahora lo envían a Huatabampo y Sinaloa. Los ladrilleros no están organizados y eso los hace más vulnerables en la comercialización y en el precio de su trabajo. Tampoco en este caso existe iniciativa alguna para organizarlos, aunque la tendencia pudiera ser el cooperativismo.
En El Colorado, Álamos, y en la región del bajo Río Mayo, hay algunos padres de familia que esperan sacar a sus hijos -indígenas- de la cárcel en cuanto junten el dinero necesario que se les exige para pagar las fianzas; las cifras varían de mil a tres mil quinientos pesos. Presos todos por delitos menores -básicamente robo o pleitos violentos, pero como no tuvieron recursos para pagar abogados y la Defensoría de Oficio no fue eficaz, han permanecido por largo tiempo todavía recluidos. Todos son jóvenes que no rebasan los 40 años de edad y llevan más del año en la cárcel. En estos casos asoma la cruel conclusión de siempre:¿Quienes padecen con mayor rigor las penalidades de las cárceles?,los pobres sin duda.
Juan Leyva Huicosa, pescador indígena de la Loma del Etchoropo, ha estado esperando que le toque un motor marino para su embarcación de los que se dan en el programa de apoyo gubernamental. Acusa que los pocos que se han otorgado se dan con criterios de pertenencia al partido político en el poder, y que por eso lo han excluido del reparto. Aún así se da tiempo de pescar para comer, sobrevivir y vender a bajo precio lo que le sobra, casi nada en tiempos de escasez.
En la comunidad de Los Angelitos en Huatabampo, cercana a la carretera internacional a un lado de Yavaritos, habitan 50 familias que no cuentan con agua ni luz en sus viviendas, hechas de pitahaya, cartón y algo de material de construcción. Con escaso mobiliario viejo,viven en pleno monte lidiando con el calor,sus carencias y una diversidad de animales venenosos. En las paredes y techos se pueden observar restos de víboras de cascabel secas que dicen utilizar como medicina y a veces alimento.
De años a la fecha le han pedido al gobierno se les proporcione material para edificar viviendas y que se les apoye para introducir los servicios de agua y energía eléctrica. No se moverán de ahí afirman, porque con promesas los movieron hace años de Huerejaqui (arroyo grande) hacia donde actualmente se encuentran, y nunca les cumplieron los servicios.
Los conocedores en materia agraria señalan que aproximadamente el 95% de la tierra de riego de los ejidos de los indígenas mayos se encuentra actualmente rentada. Hay ejidos completos que suman entre 15 y 18 mil hectáreas que las siembran y acaparan no más de 10 familias de rentistas, de apellidos muy conocidos que al concentrar la tierra también acaparan el agua, y desde luego el crédito y el Procampo. Algunos de ellos también en ese contexto quieren concentrar el poder político tratándose del partido en el gobierno. La ironía es que en pleno siglo XXI se regresó al esquema anterior a la Revolución mexicana. En 1911 la concentración de la tierra era ilegal y los campesinos eran peones. Ahora en el 2011 la concentración pasa por lo legal -incluso con contratos firmados- y los campesinos siguen siendo peones pero ahora con más necesidades.
Lo irónico también es que los gobiernos de la alternancia no han hecho nada para cambiar esta realidad,al contrario la fomentan.
Mucha de la tierra concentrada la controla una nueva generación mayoritariamente integrada por “juniors” de formación caciquil, que sin pudor alguno y por sus relaciones con el gobierno se quedan con todo: el agua, la tierra, el crédito y los apoyos oficiales. Abundan pruebas y ejemplos de inversiones productivas que no aterrizan en las comunidades, sino que las propias familias de los “juniors” se quedan con ellas. Por ejemplo los tractores y algunos proyectos productivos de alto financiamiento.
Al acaparar la tierra también se ostentan con las estructuras de control y distribución del agua. Por eso es muy común observar al lado de tierras con agricultura altamente tecnificada, comunidades de gente en la miseria que batallan para todo: por buenos caminos, por abasto suficiente de alimentos, por buenas escuelas, por buenos servicios médicos y por un empleo realmente remunerador. En su contra los mayos,sus jóvenes y mujeres tienen abundante alcoholismo, comida chatarra, ventas leoninas en abonos y timadores profesionales que los hacen firmar contratos de renta de tierra por años aprovechando su miseria extrema.
Lo que obtienen por el producto de la renta al año, por lo general en un solo ciclo agrícola, mal les alcanza para sobrevivir comiendo regular, pero no les alcanza para cubrir otras necesidades como la salud y la educación de sus hijos. Muchos están inscritos en el Seguro Popular, pero dicha prestación no les alcanza para el tratamiento de las enfermedades crónico-degenerativas como el cáncer, la diabetes y los problemas cardiovasculares, que abundan en la región del Mayo. Por decirlo con dureza, uno de cada cuatro hogares rurales en la región tiene un enfermo de diabetes,alta presión o cáncer, sin posibilidades de rehabilitarse en el futuro por falta de recursos económicos,una atención adecuada y los tratamientos necesarios.
Aunque los mayos cuenten con agua y luz, la pobreza extrema en las familias obstaculiza el disfrute del servicio. Más del 20% no pueden contratar y más del 40% no tiene acceso al agua entubada dentro de su casa y se surten en canales, drenes, llaves públicas, pipas o arroyos.
El gobierno introduce los servicios, pero ellos no pueden contratarlos.Si una bomba de agua se descompone o se quema,pueden pasar semanas sin agua en sus pueblos. En mucho ahí está la contradicción de la desigualdad. Hay riqueza sí, pero está altamente concentrada en muy pocas manos; el cuento de nunca acabar de la realidad mexicana y el principal problema de la desigualdad social en Sonora que no podrá ser abatida con la cultura de la despensa o con políticas sociales que tienden a la caridad y el clientelismo.
La población indígena Mayo se extiende principalmente en los municipios del sur de Sonora vecinos con Sinaloa hasta Guasave, en cantidad de 82 mil de los cuales 62 mil viven en el sur de Sonora, y 20 mil en Sinaloa.
A diferencia de los Yaquis, los Mayos no cuentan con un territorio delimitado jurídica y administrativamente por el gobierno federal. Además de su territorio legalmente establecido, los Yaquis tienen presencia en Phoenix, Tucson y Hermosillo, donde se les respetan espacios. Mientras los Yaquis cuentan con un gobierno civil, militar, religioso y político, los Mayos solo cuentan con autoridades para efecto de sus fiestas tradicionales.
Los Yaquis cuentan con una sede común para la reunión de sus autoridades. Los mayos no. Por lo general son las iglesias tradicionales su espacio de deliberación. En los mayos se da con frecuencia el que factores externos influyan para dividir a sus autoridades tradicionales. Los yaquis eligen a sus gobernadores entre el 24 de diciembre y el 5 de enero de cada año, sin injerencias externas.
Se debe replantear a fondo la lucha de los mayos y entrarle a los problemas reales:La pobreza extrema,la concentración de la riqueza,sus enfermedades,sus sistemas de agua y salud,la educación de sus jóvenes,el atraso de sus mujeres trabajadoras y su régimen de propiedad.
Dejar de lado la viciada costumbre de verlos como rehenes y botín de los pleitos por los recursos públicos que se invierten en despensas y paliativos menores que tal parece ser actualmente la misión fundamental de las organizaciones que dicen luchar a nombre de los mayos. ¿Porque no le entran a los problemas reales?¿Porque los gobiernos y las organizaciones no le entran a fondo a los problemas?.¿Porque canalizan su actividad solo a ver los problemas en la superficie y con visión cortoplacista?
Porque de parte del gobierno existe cooptación de liderazgos y una simple utilización de los problemas indígenas para fines políticos y electorales.
Porque una parte del gobierno impulsa las divisiones en las etnias con el propósito de alentar liderazgos afines a sus propósitos.
¿Qué les hemos dado en abundancia a los Mayos? Demagogia, manipulación de sus demandas, una infinidad de centros de vicio, multitud de casas de empeño (en algunas incluso se reciben visas) para que ahí dejen sus motores marinos o sus instrumentos de labranza,deficientes servicios de salud, marginación y drogas para sus jóvenes,exclusión y falta de oportunidades para sus mujeres.
A los gobiernos, a la sociedad y a las organizaciones que dicen ser representativas les han quedado grandes los problemas de los mayos. Por un lado los presumen desde el punto de vista cultural y los explotan para fines políticos, y por el otro se les condena a la marginación a la manipulación y al atraso.¿Hay remedio?,se requiere mucho trabajo y un cambio de rumbo en los gobiernos. Los tiempos que vienen serán ocasión propicia para reorientar y refundar la propuesta social para las etnias. Ojalá y la sepamos aprovechar.Los mayos no pueden seguir por tiempo indefinido como rehenes de su pobreza como y botín de la política. Ahí está el detalle.
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